La primera señal suele parecer pequeña: una mancha en el cielo raso, pintura que empieza a levantarse o una gotera que aparece justo cuando llueve. Uno coloca un recipiente, seca el piso y piensa que podrá resolverlo después. Pero cuando la humedad vuelve, la preocupación también crece.En Lima todavía es común escuchar: «Aquí casi nunca …